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Un estudiante de la ENC cuenta cómo es estar en Cannes

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Cannes es un festival gigante”. Con esa frase Alan Ohep resume su impresión del festival, al que asistió en mayo con un corto que dirigió, El retrato, coproducción de la Escuela Nacional de Cine y la Escuela de Medios Audiovisuales de la Universidad de los Andes, que fue presentado en el Short Film Corner.

Estuvo acompañado en Cannes de Andrés Colmenares, productor general del cortometraje venezolano, y Alejandro Brillembourg y Fabiola Calvani, quienes les ayudaron con la distribución y el networking durante unos días.

“El Short Film corner es una división del Marché du Film (Mercado del Cine) de Cannes”, explica Ohep. “Está ubicado en el Palais des Festivals, que es como la infraestructura principal del festival. Bajas un piso por las escaleras de la entrada y está en el primer pasillo, a la derecha. Básicamente es una modalidad del festival que incentiva la distribución, el networking y que personas que trabajan en cortometrajes se conozcan.

“Lo primero que te encuentras al llegar al pasillo es una sala, en la cual todos los días a todas horas hay conferencias, desde ventas y distribución hasta charlas sobre las nuevas plataformas en Internet, tales como Netflix, Daazo, etc. Para la mayoría debías anotarte con mucha antelación, y a las otras, las de las 3:00 pm, podrían entrar quienes tuvieran la credencial del Short Film Corner, siempre con una capacidad limitada.

“En esta subdivisión del Marché du Film quedaron aproximadamente 2.000 cortos, de los cuales calculo yo acudieron 500 personas durante todo el festival. Cada día había como 100 personas en este pasillo, ya fueran productores, directores, actores, etc. que participaron de una manera u otra en algún cortometraje que estuviera en esta categoría, o que estaban buscando conocer personas vinculadas de alguna manera al trabajo con cortometrajes.

“Tener un corto en el Short Film Corner es un privilegio porque te da el acceso a todas las películas en todas las salas menos la principal, La Lumière, aunque para esta te da el chance de participar en un sorteo diario de entradas al estreno del día. Además de eso te da acceso a muchos eventos patrocinados por los centros de cinematografía de cada país, productoras, etc. Y aquí es donde se conoce a la mayoría de la gente. Intercambiamos tarjetas de presentación con aproximadamente 400 personas. Más que todo estábamos buscando conocer productores, y el más importante que conocimos fue Alexander Ris, productor de la película de Radu Muntean llamada One floor Below, que compitió en Un Certain Regard este año.

“Nuestra labor diaria era básicamente hacer networking, en el Short Film Corner y en todas las actividades que nos ofrecía, tanto las conferencias como los ‘desayunos’ con gente del medio. Esos ‘desayunos’ eran más como una reunión de cuatro minutos con un programador de festivales, representante de workshops o distribuidor, con café para compartir.”

short film corner

En la sala Lumière

Pero no todo fue hacer gestiones. A un festival como Cannes se va a ver películas, y el joven director venezolano logró hacerlo incluso en la sala principal del festival. A la única sección a la que no logró entrar fue Un Certain Regard, debido a las colas que se forman en la sala Debussy.

“Por suerte me invitaron al estreno para la prensa, en la sala Lumiere, de La tête haute, el film que abría el festival. Es la sala más brutal que he estado en mi vida, no puedo creer lo gigantesca que es la pantalla y el sonido tan increíble. Aparte de ésta, pude ver en esta sala el estreno de Sicario de Denis Villeneuve. Estoy seguro de que a los que les encantó Prisioneros les va a fascinar.

“La mejor actividad a la que pudimos ir fue la proyección de los cortometrajes seleccionados por German Film como los mejores del 2014 de las escuelas de alemania. Fueron como 10, aproximadamente, y todos eran increíbles. Por suerte, justo después nos invitaron al brindis y pudimos conocer a los realizadores, unos chamos de nuestra misma edad, a los que solo les interesa hacer buen cine, y colaborar y discutir. Una experiencia inolvidable.”

Ohep, sin embargo, se hace eco de lo que le dijo un actor de Barcelona que conoció en Cannes: “Cuando entras el festival y tienes un badge de determinado color que te permite entrar a determinadas zonas, esas son las zonas en las que no quieres estar. Siempre quieres estar en la de arriba”.

Venciendo dificultades

Conseguir un pasaje para Francia y el dinero para la estadía no es tarea fácil para ningún venezolano en la actualidad, dadas las restricciones que impone el control de cambio en el país y el costo exorbitante de las divisas en el mercado paralelo.

Ohep logró vencer ese obstáculo haciendo campaña de recolección de fondos, principalmente entre amigos. De esa manera logró reunir 2.000 dólares, lo que fue suficiente gracias a la ayuda de una famlia –matrimonio de una venezolana y un francés– que fueron sus anfitriones en Francia. “Hasta nos prestaron un carro y todo”, cuenta el director de El retrato.

Ahora espera que el corto tenga un recorrido por otros festivales y pueda ser visto en cines, en Venezuela. “Quiero que todo el mundo lo vea y que todo el mundo sepa el cine que estamos haciendo en la Escuela Nacional de Cine”, dice Ohep. “Vi muchos cortos de la Cinéfondation (la sección estudiantil de Cannes) y, sin siquiera considerar el mío, hay varios cortos que han salido de esta escuela que no tienen nada que envidiarles.”

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