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Frederick Wiseman: conferencia en Amsterdam

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Frderick Wiseman participó en el Festival Internacional de Documentales de Amsterdam (IDFA), que se realizó del 16 al 27 de noviembre.

Presentó allí su documental Hospital (1970), sobre el Centro Hospitalario Metropolitano de Nueva York, y fragmentos de Basic Training (1971) y Welfare (1975). Luego dio una conferencia. La revista Variety publicó una reseña de su intervención.

El cineasta estadounidense, que este año recibió el Premio de los Gobernadores de la Academia de su país, es considerado una figura capital del documental de observación. La relación de las personas con las instituciones es el tema recurrente de su cine.

Pero en el IDFA rechazó la denominación “cine observacional”: “Para mí, sugiere que solo pones la cámara en una esquina y la dejas rodar permanentemente. Me huele a cine antropológico, que no creo que sea lo que yo hago. Estas películas están hechas de cientos y cientos de elecciones. Así que tienes que observar, tienes que saber lo que pasa, pero también tienes que elegir lo que vas a filmar, la manera como vas a rodar y cómo vas a usarlo. Eso no es observacional. ‘Observacional’ es, para mí, una expresión demasiado pasiva.”

“No es una exageración decir que hay millones de elecciones”, agregó. “La película más difícil de montar es siempre la más reciente. No es broma; es porque es la que más recuerdas. Acabo de terminar una, y trabajé muy duro en ella, porque cada film presenta un conunto diferente de problemas de montaje y estructura.

“Todo el mundo trabaja de una manera diferente, pero yo no puedo trabajar la estructura en abstracto. Tengo que imaginar las consecuencias de comenzer la película con una secencia y montarla junto con otra, y cuál es la relación entre el comienzo y el fin. Tengo que hacer eso como un proceso de ensayo y error, y en ese proceso llego a darme cuenta –o a descubrir– cuáles son los temas y el punto de vista.

“El primer montaje del film frecuentemente resulta ser 30 o 40 minutos más largo que la película final. Luego de ese primer montaje, me toma entre cuatro y seis semanas llegar a la versión definitiva, y esas cuatro o seis semanas se van en trabajar el ritmo y en asegurarme de que tengo la mejor estructura narrativa que puedo encontrar. Entonces, cuando creo que la película está terminada, vuelvo y veo todos los rushes otra vez, para asegurarme de que no he olvidado nada, o lo he descartado por no ser útil. Frecuentemente encuentro secuencias, o tomas de transición, que resuelven un problema que no había solucionado de manera adecuada.”

Wiseman recordó la manera como fue filmada Hospital: “He olvidado cuántas horas filmamos, pero creo que fueron como 90. Durante el rodaje veía los rushes sin sonido casi todas las noches. Esa película fue hecha en fílmico, como se hacían todas hasta hace siete u ocho años, así que la primera cosa que tenía que ocurrir era que el sonido y la imagen fueran sincronizados. Una vez que los sincronizaban, veía todos los rushes y hacía un registro, una anotación por cada toma. Generalmente tomaba cerca de seis semanas poder ver los rushes, y al final de esa primera ronda descartaba quizás entre 40% y 60% del material. Entonces montaba las secuencias que pensaba que podría usar en la película, pero sin ninguna idea de cuáles serían los temas y el punto de vista.”

Ese proceso demoró cinco meses en el caso de Hospital. “Es solo cuando tengo las llamadas ‘secuencias candidatas’, de una manera más o menos definitiva, que comienzo a trabajar en la estructura”, añadió.

A Wiseman siempre le preguntan cómo logra que las personas y las insituciones se abran, y le permitan filmar las películas críticas que hace. “Creo que son mis grandes orejas las que los distraen”, dijo en tono de broma, pero agregó: “No tengo idea, pero eso nunca ha sido un problema. Pienso que es importante la manera como te presentas. En otras palabras, trato de no ser amenazante; trato de no ser arrogante y de explicar lo que hago. Pero no creo que esa sea la explicación. Es decir, no sé por qué alguien acepta ser filmado. Pero lo que importa del asunto es que no es un problema: 99,9% de la gente está de acuerdo y 99,9% no actúa frente a la cámara, posiblemente porque la mayoría de nosotros no somos buenos actores.”

Lee la nota en Variety.

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