Inicio Artículos “El crimen de Oribe”: la Navidad detenida

“El crimen de Oribe”: la Navidad detenida

0 115
image_pdfimage_print

Pablo Gamba

El crimen de Oribe podría ser considerada una película de Navidad, aunque sea un extraño ejemplo. El film argentino de 1950, codirigido por Leopoldo Torre Nilsson (1924-1978) y Leopoldo Torres Ríos (1899-1960), relata una historia en la que un un hosco danés, Vermehren (Raúl de Lange), celebra todos los días la Noche Buena en su casa. De esa manera logra detener el tiempo y evitar la muerte de una de sus hijas, Lucía (María Concepción César). Es la que más se parece de las cuatro a su difunta esposa.

Esta “especie de thriller metafísico y poético”, como lo llama Fernando Martín Peña (p. 8), está basado en la novela corta El perjurio de la nieve (1948) de Adolfo Bioy Casares, y también tiene por tema la literatura. “No se parece a nada del cine argentino de entonces”, agrega el crítico e investigador.

El personaje de Oribe (Carlos Thompson) es un escritor que se adueña de lo que le ocurrió al periodista Villafañe (Roberto Escalada). Llega al punto de que se convence a sí mismo de haber sido el verdadero protagonista de la historia, y paga las consecuencias por ello. Incluso podría verse en el relato una referencia al mito de Orfeo: el poeta que baja a los infiernos en busca de su amada. Así llama Oribe a la casa de Vermehren por lo que allí ocurre: un infierno.

elcrimendeoribe

Un anuncio de lo que vendría

El crimen de Oribe fue la primera oportunidad que tuvo Torre Nilsson de ser director de un largometraje. Hasta entonces había hecho un corto, El muro (1947), aunque se desempeñaba regularmente como asistente de dirección de Leopoldo Torres Ríos –su padre– desde Los pagarés de Mendieta (1939).

Fue por Torres Ríos que el estudio Mapol decidió confiar en el proyecto del hijo. El éxito obtenido con Pelota de trapo (1948) le había dado carta blanca con la empresa. Pero Torre Nilsson se dio cuenta de que, dadas las características de la película que se proponía hacer, era mejor tener al padre a su lado para que la productora no se retractara. “Estuvo los primeros días de filmación y después me largó solo”, dijo (citado por Jorge Abel Martín, p. 21).

Todavía el debutante no había conocido a Beatriz Guido, que se convertiría en su esposa y coguionista, y es la autora de varios cuentos y novelas llevados al cine por él. Entre esas adaptaciones figura la llamada “tilogía de la claustrofobia”: La casa del ángel (1957), La caída (1959) y La mano en la trampa (1960). Ernesto Sábato los presentó en 1951.

Sin embargo, está presente en El crimen de Oribe un tema característico de las colaboraciones con la escritora: el encierro en la casa, con las mujeres como prisioneras. Hay que considerarlo, por tanto, tan propio de Torre Nilsson como de Guido. El estilo del cineasta es aún vacilante, aunque anuncia lo que será La casa del ángel.

beatriz-y-leopoldoBeatriz Guido y Leopoldo Torre Nilsson

Modelo para los jóvenes

Torre Nilsson –fue el padre quien agregó la “s” al apellido– fue el cineasta argentino más importante en el circuito de festivales desde 1957. Ese año compitió en Cannes con La casa del ángel. Después ganó allí el premio de la crítica internacional por La mano en la trampa (1961) y volvió a disputar la Palma de Oro con Setenta veces siete (1962) y La chica del lunes (1967).

En 1959 estuvo en competencia en el Festival de Berlín con La caída. En 1960 regresó con Fin de fiesta y en 1963 con La terraza. Aspiró al León de Oro en el Festival de Venecia con Homenaje a la hora de la siesta (1962).

No faltaron quienes señalaron en Torre Nilsson influencias de Ingmar Bergman y Orson Welles; de Luis Buñuel y Robert Bresson. Se convirtió, además, en un modelo para los realizadores del primer nuevo cine argentino (1960-1966), como Manuel Antín, Rodolfo Kunh y David José Kohon, entre otros. Pero su cine está enraizado en una vertiente de la producción nacional que buscó ser más elaborada y de temática más universal desde la década de los años cuarenta.

El crimen de Oribe también podría ser inscrito en la que César Maranghello llama “incomodidad ideológica” con el gobierno de Juan Domingo Perón (1946-1955). El suicidio se convirtió en un recurso argumental habitual, por ejemplo, y otros posibles síntomas fueron filmes sobre “vacíos existenciales, amores contrariados, falta de proyectos existenciales” y la caída en la locura (p. 114).

Es en este contexto histórico que fue una película innovadora, como sostiene Martín Peña, no solo en comparación con filmes de temática popular de entonces como los que dirigía con éxito Leopoldo Torres Ríos. Hoy El crimen de Oribe puede ser vista libremente en Youtube, aunque en versiones de deficiente calidad.

Referencias

José Miguel Couselo (ed.) (1992). Historia del cine argentino. Buenos Aires: Centro Editor de América Latina.

César Maranghello (2005). Breve historia del cine argentino. Barcelona: Laertes.

José Agustín Mahieu (1966). Breve historia del cine argentino. Buenos Aires, Eudeba.

Jorge Abel Martín (1980). Los films de Leopoldo Torre Nilsson. Buenos Aires: Corregidor.

Fernando Martín Peña (1993). Leopoldo Torre Nilsson. Buenos Aires: Centro Editor de América Latina-Instituto Nacional de Cinematografía.

PUBLICACIONES SIMILARES

NO HAY COMENTARIOS

Dejar una respuesta