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Entrevista con María Gracia Saavedra, directora de “Partir”

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Partir es el único film de Venezuela seleccionado este año para el Festival de Cortometrajes de Clermont-Ferrand, uno de los más importantes de su tipo en el mundo, que se realizará del 3 al 11 de febrero.

Recibió el Gran Premio CNAC, principal galardón del Festival de Barquisimeto, a finales del año pasado. También fue premiado allí por la dirección y la fotografía, que estuvo a cargo de Gerard Uzcátegui.

María Gracia Saavedra, la directora, cree que será difícil viajar a Francia para asistir a Clermont-Ferrand. “Tengo meses esperando mi pasaporte venezolano, y por más que nos hemos movido en muchos ámbitos para que llegue a tiempo, al parecer no será posible”, explica.

En la realización del corto estuvo Sudaca Films, la productora de Pelo malo de Mariana Rondón. Saavedra participó en esa película venezolana, ganadora de la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián en 2013, tanto en la producción como en la postproducción.

El corto cuenta con la actuación de Haydée Faverola, actriz de Pelo malo, quien trabaja junto con Mónica Cárdenas. Elsy Loyo y Fernando Yvosky interpretan papeles secundarios.

Partir es una película rodada en la península de Paraguaná, en Venezuela. Trata de una mujer mayor que vive en el desierto y que quiere irse a buscar a su esposo, quien la abandonó. Su hermana la detiene siempre. Pero un día, cansada, decide acompañarla. Las dos parten juntas en un viaje.

Saavedra, quien actualmente está radicada en México, es egresada de la Escuela de Medios Audiovisuales de la ULA y tiene un certificado de dirección en la Escuela de Artes Tisch de la Universidad de Nueva York. Se encuentra actualmente en el exterior.

Respondió por correo electrónico algunas preguntas acerca del cortometraje.

Coméntenos un poco acerca de la importancia del paisaje falconiano en el film. ¿Por qué tenía que desarrollarse allí la historia? ¿Cómo trabajó la relación del ambiente con los personajes?

–La península de Paraguaná es un lugar que conozco bien. Mi papá nació y creció en un caserío de la zona, al que solíamos ir todos los años durante las vacaciones.

–Me fui hasta allá para escribir el guión, y encontré en este lugar todo lo que está dentro del personaje principal. Todo lo que pasa en ella, lo que nos transmite con su mirada, su andar, todo está también en el entorno que la rodea y la acompaña.

–Ese fue uno de los principales retos, la relación de los personajes con el entorno. Trabajamos mucho en los ensayos sobre las sensaciones que esos espacios nos hacían sentir para poder conectar con él.

–Junto con Gerard Uzcátegui y Daniela Hinestroza (directora de arte), entendimos que el espacio era un personaje de esta historia, y debía ser abordado como tal. Por eso nos enfocamos en siempre tenerlo presente. Donde están ellas siempre está el viento de Paraguaná y su sonido, están también el cielo, el sol y la soledad de sus calles acompañándolas.

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Desde el primer plano del corto, con la casa iluminada en el centro y los dos personajes en contraluz, se ve que la composición es un elemento importante de Partir. Coméntenos un poco sobre ese aspecto de la película.

–Decidí contar la historia desde una perspectiva frontal y simétrica. Sentí la necesidad de abordarla así, de frente, y que no fuese posible que nos perdiéramos nada de ella.

–Encuentro dos razones por las que tomé esta decisión. En principio, para mí todo estaba en cómo veíamos al personaje principal, en cómo la acompañábamos en este viaje; su cara, sus ojos, siempre fueron lo más importante para mi de ella, no quería perderlos nunca, porque siento que en ellos está gran parte de la carga emocional de la historia. Por eso la frontalidad con respecto a ella.

–La segunda razón está en mi necesidad de encontrarle un centro a tanta inmensidad; la casa en el medio del desierto, las mujeres en el medio de las salinas. Quise ubicarlas siempre de frente y en el medio de todo este espacio que las rodea.

–Quise que nunca fuese del todo fijo, porque gracias al viento siempre está en cuadro algo que está movimiento. Los personajes caminan y se mueven sus vestidos, las cortinas se mueven, el cabello, etc.

–Sentí que la cámara en mano acompañaba esa sensación de que nunca está nada estático. Además, quería poder acompañar a los personajes siempre, poder tener la libertad de seguir sus movimientos, seguir sus manos en algunos momentos, sus miradas, y la cámara en mano nos lo permitió.

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–¿Con qué cámara grabó y por qué hizo esa elección?

–Grabamos con una Red Scarlet. Era lo mínimo que podíamos usar. Necesitábamos una cámara de alto rango que pudiera registrar desde mucha luminosidad hasta el negro más denso, además de que el 4K era lo menos a lo que podíamos aspirar para hacer los efectos especiales que no se ven.

–La península era tan importante para nosotros que teníamos dos opciones: o construir esa casa en el medio del desierto, o realizarla de forma digital. Decidimos que lo mejor era llevarnos una puerta, la colocamos en el medio de ese desierto, y armamos la casa por sobreimposición digital, respetando la luz e incluso replicando las sombras sobre la arena para recortarlas luego.

–¿Cómo fue el trabajo con las actrices principales?

–Haydée Faverola y Mónica Cárdenas se conocen desde hace muchos años, trabajaron juntas en el TET en sus inicios, y tienen una relación muy interesante cuando están actuando. Eso fue vital al momento de dirigirlas. Esa conexión que tienen nos permitió entendernos muy bien.

–Esta era la primera vez que Mónica actuaba en un proyecto cinematográfico, y nos concentramos al principio en entender las diferencias que existen con respecto al teatro.

–¿Qué proyectos de realización tiene actualmente?

–En este momento estoy escribiendo. Quiero poder volver a Venezuela a finales de este año para realizar otro proyecto.

Visita la página del Festival de Clermont-Ferrand.

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