Cuatro secretos de “El Padrino”

El Padrino (The Godfather, 1972) de Francis Ford Coppola fue homenajeada en el Festival de Tribeca, con motivo de los 45 años de su estreno.

La programación cerró con una sesión dedicada a esa película y a la segunda parte (The Godfather: Part II, 1974) en el Radio City Music Hall. Incluyó un foro con el director y varios miembros del elenco: Robert De Niro, Al Pacino, Robert Duvall, Diane Keaton, James Caan y Talia Shire, actriz hermana de Francis Ford Coppola.

No Film School recogió algunos secretos sobre ambas películas que salieron a la luz en la conversación. Esto es parte de lo publicado por la página web:

1. Todo el mundo, incluido el estudio, rechazaba a Al Pacino.

Bob Evans, ejecutivo y productor de Paramount, no quería a Pacino en la película. Supuestamente consideraba que era “muy pequeño” para el papel. Pero Coppola lo conocía bien antes de recibir el guión, y lo tenía en mente para el personaje de Fredo. “Una vez que ves a alguien en un papel, es difícil quitártelo de la cabeza”, dijo el director.

Tuvo que hacer incontables audiciones. “Recuerdo haber llamado a Pacino, luego de que había sido probado seis veces, y su novia atendió el teléfono”, contó Coppola. “Le pregunté si Al podía venir una vez más. Ella me gritó y me regañó. Me dijo: ‘Lo estás torturando'”.

“El estudio no me quería incluso después de haberme contratado”, dijo Pacino, quien entonces era principalmente actor de teatro y quería estar lo más preparado posible para el papel. Al final eso dio resultado, pero todavía le esperaban más problemas.

Luego de algunas escenas decepcionantes, Coppola lo llamó para que hablaran. “Tienes que poner todas tus habilidades”, le dijo. Había preparado los rushes en los que aparecía para mostrárselos a Paramount y se los hizo ver. “Entiendo qué quieres decir”, le dijo Pacino. Pero en realidad no había entendido nada, no sabía cómo actuar de otra manera.

Pero también le dijo a Coppola que su interpretación había sido orquestada para acompañar al personaje de Michael en su transición hacia don Corleone. Al escuchar eso, el director decidió hacer un cambio en la escena final de Michael con Solozzo, para probar a Pacino en ese papel.

“El estudio había terminado conmigo, estaba despedido”, dijo el actor. “Pero entonces Coppola les mostró la escena de Solozzo y se quedaron conmigo”.

elpadrino

2. Paramount quería una garantía de 1 millón de dólares de que Marlon Brando no iba a causar problemas.

“Me dijeron del estudio que tener a Brando en la película iba a ser menos comercialmente viable que un total desconocido”, contó Coppola. “Finalmente el presidente me dijo: ‘Marlon Brando no va a estar en esta película y le prohíbo mencionar su nombre otra vez”.

Pero Coppola no se rindió. Como muchas otras veces, contraatacó. Finalmente Paramount le hizo una oferta que creyeron que no iba a poder rechazar: “Si Marlon hace el screen test por nada y ponemos una cláusula de 1 millón de dólares para que no cause problemas, puedes tenerlo”. Él aceptó.

Por supuesto, Coppola no le dijo a Brando que iban a hacer un screen test. Lo llamó “sesión de improvisación”. “Llevé queso Provolone y toda la utilería que pude conseguir. Brando salió de su habitación. Tenía el pelo rubio y largo, y usaba una bata japonesa. No había muchas palabras que decir. Me vio a mí, vio la cámara, y se puso betún en el pelo”.

Se estaba transformando en don Corleone ante los ojos del director. Tomó un poco de papel y se lo metió la boca. Debía parecerse a un bulldog. El screen test convenció a Paramount.

3. Todo estaba acompañado de pasta, por supuesto.

“Para mí la clave para lograr que fuera una familia eran nos ensayos”, contó Coppola.

Luego de reunirse con Brando por primera vez, todos se juntaron en la parte de atrás del restaurante de Patsy. El director los había reunido para ensayar unas líneas en una comida tradicional italiana.

“Talia sirvió, y todos estaban excitados porque Brando estaba allí. Jimmy Caan estaba haciendo muchos chistes para impresionarlo mientras que Al parecía serio, tratando de impresionarlo también, y cada vez que Brando lo veía, Bobby Duvall intentaba hacer lo mismo”, relató Coppola.

“Después de la cena me di cuenta de que la improvisación con comida es muy efectiva, y que los actores de alguna manera entienden lo que van a ser, después de eso”, dijo.

4. Los estudios ya no corren riesgos.

Una persona del público le preguntó a Coppola si un estudio haría hoy El Padrino. Al director le parece dudoso, porque considera que el sistema está demasiado desarticulado para asumir una producción de estudio de ese nivel.

“Esta película podría hacerse hoy en día, pero no tendría el visto bueno de un estudio”, agregó.

Lo que hoy hace falta, según él, es el sentido del riesgo. “Una vez Kirk Kerkorian, quien era dueño de MGM, me dijo: ‘¿Cómo hacer un film que sea comercial y también artísticamente exitoso?’ Yo le dije: ‘Arriesgándose'”.

Lee la nota en No Film School.

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