Se acabó la censura contra “El Inca”

El recurso de apelación interpuesto contra la prohibición de exhibición de la película venezolana El Inca prosperó.

Podrá volver a la cartelera, de la que fue retirada hace seis meses por una decisión judicial basada en la protección de los hijos de Edwin Valero. El largometraje dirigido por Ignacio Castillo Cottin está inspirado en la vida sentimental del difunto campeón mundial de boxeo.

La decisión del Tribunal de Apelación del Circuito Judicial de Protección del Niño y el Adolescente del Área Metropolitana de Caracas revocó la sentencia que había ordenado efectuar una serie de cambios en la película, como condición para que se autorizara su exhibición.

Antes el juez había dispuesto, como medida cautelar, la incautación de todas las copias y el master del film, así como del material publicitario y los ingresos obtenidos por taquilla.

Tanto las medidas cautelares como la sentencia fueron consideradas censura por Castillo Cottin y Nathalie Sar-Shalom, productora del film, así como por los gremios del cine y de la crítica cinematográfica de Venezuela.

Argumentaban que El Inca tenía clasificación C, para mayores de 18 años de edad, por lo que no puede afectar a los menores. Los nombres y sexos de los personajes que aparecen en el film, además, no coinciden con los de los hijos del boxeador venezolano, y el reclamo de derechos sobre su imagen fue desestimado en la primera sentencia.




Festival de Cannes

Hasta el 28 de mayo se realiza el Festival de Cannes, el más importante del mundo.

 

 

Hay una película venezolana en competencia: La familia, dirigida por Gustavo Rondón Córdova. Figura en la Semana de la Crítica.

En la sección Blood Window del Mercado de Cannes será presentada en una gala Infección, un film de zombies venezolano-mexicano, dirigido por Flavio Pedota.

Lee la entrevista al director.

Un corto venezolano, producido por una egresada de la Escuela Nacional de Cine, Melanhy Paiva, está en la Short Film Corner del Festival de Cannes. Es Las iluminaciones, escrito y dirigido por Carlos Noblot, quien también estudió en la ENC.

Lee la entrevista a Melanhy Paiva.

Hay otros dos filmes nacionales en esa sección del festival: Música de semáforos, dirigido por Andrés Agustí, y el corto de animación Bákiro de Miguel New.

En Una Cierta Mirada compite Las hijas de abril, una película mexicana, dirigida por Michel Franco, en la que participan como productores los venezolanos Lorenzo Vigas y Rodolfo Cova.

Por la Palma de Oro

Un total de 19 películas disputan este año la Palma de Oro, el premio principal del Festival de Cannes. Esta es la selección oficial:

Wonderstruck de Todd Haynes (Estados Unidos)

Le Redoutable de Michel Hazanavicius (Francia)

The Day After de Hong Sangsoo (Corea del Sur)

Radiance de Naomi Kawase (Japón)

The Killing Of A Sacred Deer de Yorgos Lanthimos (Grecia-Reino Unido-Estados Unidos)

A Gentle Creature de Sergei Loznitsa (Ucrania-Francia)

Jupiter’s Moon de Kornél Mundruczó (Hungría)

L’Amant Double de François Ozon (Francia)

You Were Never Really Here de Lynne Ramsay (Reino Unido)

Good Time de Benny Safdie y Josh Safdie (Estados Unidos)

Loveless de Andrey Zvyagintsev (Rusia)

The Meyerowitz Stories de Noah Baumbach (Estados Unidos)

In The Fade de Fatih Akin (Alemania)

Okja de Bong Joon-Ho (Corea del Sur)

120 Heartbeats Per Minute de Robin Campillo (Francia)

The Beguiled de Sofia Coppola (Estados Unidos)

Rodin de Jacques Doillon (Francia)

Happy End de Michael Haneke (Alemania-Austria-Francia)

The Square de Ruben Ostlund (Suecia-Reino Unido)

El Festival de Cannes ha estado marcado este año por una controversia en torno a la aceptación, en la selección oficial, de dos películas de Netflix que serán estrenadas simultáneamente en cines y a través de ese servicio por suscripción. Son las de Noah Baumbach y Bong Joon-ho.

Eso significó entrar en conflicto con las leyes francesas, que exigen que pasen 36 meses entre el estreno en salas y la distribución a través de Internet. El festival decidió posteriormente que, a partir de 2018, solo aceptará que compitan por la Palma de Oro filmes que lleguen a los cines de Francia en las condiciones establecidas.

Visita la página del Festival de Cannes.




Entrevista a Flavio Pedota

Flavio Pedota presentará su ópera prima, Infección, en el Festival de Cannes, que comienza mañana.

Es un film venezolano-mexicano de zombies, cuya historia se desarrolla en Venezuela. Será exhibido en una de las galas de Blood Windows, en el Mercado de Cannes. Se trata de una sección dedicada al cine fantástico iberoamericano.

Pedota estudió Comunicación Social en la Universidad Bicentenaria de Aragua (UBA), y ha realizado videoclips y comerciales. Cursó estudios de cine en la New York Film Academy y de dirección de actores en TVI, en Los Ángeles. Está radicado desde hace pocos meses en México.

La selección de Infección para Blood Window lo convierte en el segundo director venezolano de género fantástico que llama la atención internacional. El primero fue Alejandro Hidalgo con La casa del fin de los tiempos (2013), que tendrá un remake en inglés de New Line Cinema dirigido por él.

La película trata de un ruso que, bajo la influencia de una droga, llamada krokodil, contrae el virus de la rabia en Caracas, y desata una epidemia de seres agresivos y caníbales. El doctor Adam Vargas emprenderá un viaje para tratar a salvar a su hijo, a través de una Venezuela destruida.

Todos los actores, no actores y el equipo de trabajo son venezolanos, excepto el cinematógrafo, Eduardo Rivas Servello, que es un mexicano que vive en Los Ángeles, y la actriz Genna Channelle Hayes. Actúan Jesús Guevara, Leónidas Urbina, Francis Rueda, Aníbal Grunn y Ananda Troconis, entre otros. La encargada del vestuario es María Fernanda Camerino, quien estudió en la Escuela Nacional de Cine.

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–¿Por qué ambientar una película de zombies en Venezuela? ¿Qué tiene este país de particular que pueda aportar algo al género?

–Venezuela es un país increíble para hacer todos los géneros de cine. Creo que los zombies caben en cualquier lado. Me gusta el género porque, aparte de que me gusta mucho el cine fantástico, los zombies siempre han sido un comentario social desde que se crearon. Lo hemos visto en Corea, Europa, Australia y, sobre todo, en Estados Unidos. Si la peli aporta algo al género, creo que no seré yo quien lo decida sino la gente que la vea y la disfrute.

–Tengo entendido que Infección es una película independiente. ¿Cómo logró cristalizar el proyecto sin ayuda estatal?

–Yo soy de un pueblo que se llama Cagua, que todo el mundo conoce por los sandwichs de pernil en La Encrucijada. Después de buscar financiamiento por todos lados para hacer semejante peli complicada, y conseguir tantos rechazos, empecé a pensar qué tenía a mi alrededor y qué podía usar para la historia. Entonces usé el hotel abandonado de mi pueblo, la finca de un amigo, mi carro para el protagonista, mis panas en el crew, un grupo de teatro municipal para los actores. Hicimos cuatro sesiones de “escuela de zombies” donde les enseñábamos a los no actores cómo moverse y morder como zombies. Tuve ayuda financiera de mis amigos y familia. Me endeudé con el banco, etc., etc,, y así la sacamos.

–¿Dónde fue el rodaje? 

–Fue en Cagua, Santa Cruz y Turmero, en Aragua. Grabamos unas escenas en el IVIC (Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas) y una semana en Mérida, en el páramo de Gavidia.

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–¿Alguna anécdota de la filmación que valga la pena compartir?

–La filmación fue extremadamente divertida. Mi asistente de dirección, Daniel Isaac, había trabajado como stunt de acción e inventamos mucho. Lo lanzamos del techo, los zombies tackleaban a los extras encima de colchonetas, nadie se negaba a divertirse. Gracias a Dios, ninguno salió lastimado.

–El día que grabamos en la plaza de Tabay, en Mérida, un actor me disparó una bala de salva muy cerca del oído. Quedé parcialmente sordo unas horas. Pero todo bien, nada grave.

–La sinopsis de Infección hace pensar que es un film inspirado en Rabid de David Cronenberg. ¿Qué diría usted?

–Se pudiera decir, pero no inicialmente. Los infectados de nuestra película se basan en una macromutación del virus de la rabia en humanos. Yo diría que están inspirados en los de Danny Boyle en Exterminio.

–¿Qué planes hay con la película? ¿Tiene en mente el estreno en Venezuela?

–Claro que vamos a estrenarla en Venezuela. Ojalá no me la censuren. Ahora estamos haciendo promoción, antes de estrenar el año que viene, y negociando la distribución. Primero estuvimos en un mercado en Argentina, luego en Guadalajara, donde ganamos dos premios, y ahora en Cannes, cosa que nunca espere que pasara. Ha sido increíble hasta los momentos.




Zombies venezolanos en Cannes

La coproducción venezolano-mexicana Infección forma parte de las galas que presentará Blood Window en el mercado del Festival de Cannes.

Es el primer largometraje de zombies rodado en Venezuela que aspira a tener estreno comercial. También es la ópera prima como director de Flavio Pedota, venezolano radicado en México.

La película trata de un ruso que, bajo la influencia de una droga, llamada krokodil, contrae el virus de la rabia en Caracas, y desata una epidemia de seres agresivos y caníbales, según la sinopsis. El doctor Adam Vargas emprenderá un viaje para tratar a salvar a su hijo, a través de una Venezuela destruida.

Infección es una coproducción independiente de Luz Creativa y la empresa mexicana Desenlace Films. Jesús Guevara hace el papel del doctor Vargas.

Blood Window se realizará del 19 al 22 de mayo. Es una muestra de filmes iberoamericanos de géneros fantásticos próximos a ser estrenados.

Este año serán presentadas también Los olvidados de Luciano y Nicolás Onetti, y Necromicón de Marcelo Schapces, de Argentina; Trauma de Lucio Rojas, de Chile; Belzebuth de Emilio Portes, de México, y Menéndez de Santiago Alvarado, entre otras películas.

En la Semana de la Crítica del Festival de Cannes competirá la película venezolana La familia, dirigida por Gustavo Rondón.

Entre los cortos nacionales que serán presentados en la Short Film Corner está Las iluminaciones de Carlos Noblot, quien estudió en la Escuela Nacional de Cine. La productora es Melanhy Paiva, egresada de la ENC.

Visita la página de Blood Window.

Lee la entrevista a Melanhy Paiva en ENCine.




Una egresada de la ENC en la Short Film Corner de Cannes

El corto venezolano Las iluminaciones, escrito y dirigido por Carlos Noblot, será estrenado en la Short Film Corner de Cannes.

Es la segunda película de la Escuela Nacional de Cine que figura en esa sección del festival. La primera fue El retrato, dirigida por Alan Ohep.

Melanhy Paiva, coproductora del film junto con el director, es egresada de la ENC. Noblot también cursó estudios en la escuela.

Se trata de una película sobre una mujer de edad madura que recorre las calles de Caracas en la actualidad, confrontándose con la situación del país.

“Nuestra intención era retratar la ciudad como realmente es, que lo que pudiera sentir el personaje lo sintiera también el espectador”, explica Paiva en respuesta a un cuestionario enviado por correo electrónico. “Queríamos lograr naturalidad en los espacios exteriores y trabajar con luz natural. Para esto teníamos que organizar muy bien el rodaje y tener muy claro lo que queríamos capturar en pantalla”.

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Las iluminaciones cuenta con la participación de Eulalia Siso en el papel principal. Es una actriz con una destacada carrera en el teatro y la televisión. También actuó en la película venezolana Paquete #3 (2015) de Alfredo Hueck. Paiva dice que aceptó trabajar en el corto luego de leer el guion.

“Tenemos muy claro lo que significa estar en el Short Film Corner”, agrega la productora. “Lo que esperamos es disfrutar del festival, hacer networking y promover el corto, sobre todo ahora, con todo lo que está pasando en Venezuela”.

Ella y Noblot se fueron del país. El director trabaja actualmente en un guion de largometraje, tutoreado por el cineasta venezolano Alberto Arvelo.

El Festival de Cannes se realizará del 17 al 28 de mayo. Visita su página web.

Lee la entrevista a Alan Ohep sobre su participación en Cannes

 




A la sombra del amparo

Patricia Kaiser

El expediente de la lucha antiguerrillera en nuestro país, ha dejado una estela de crímenes e impunidad que aún hoy en día se mantienen vigentes. Como bien reza el título del libro de José Vicente Rangel, es un capítulo negro en nuestra historia, que  podría repetirse de continuar la indiferencia que sobre ellos pesa.

Bajo la excusa de la persecución de presuntos (palabra mágica que todo lo sostiene) insurgentes armados, se intentó exterminar –y acaso con éxito– todo pensamiento de izquierda, y también a todo actor social incómodo para los intereses imperantes. No se trató sólo de una cuestión de carácter ideológico, influyeron también temas tan álgidos como la tenencia de la tierra. Las alianzas entre el poder político y económico siempre han trabajado para mantener su status quo y sus prebendas. Y el ejército cumplió a cabalidad su función de brazo armado legal para lograr estos objetivos.

Yumare, Cantaura y El Amparo son tan sólo algunos de los nombres que aún hoy persisten en la memoria. Sabrá dios cuántos otros pueblos anónimos quedarán fuera del expediente de la Comisión Contra el Olvido. La memoria es frágil, porque pocas veces reflexionamos sobre cómo opera y qué mecanismos la activan. No se trata sólo de recordar, sino de preguntarnos por qué se jerarquizan ciertos recuerdos sobre otros y qué sistema de legitimación opera en esa jerarquía colectiva, que posteriormente se llamará Historia.

Apure, 1988. El gobierno nacional informa que el Comando Específico José Antonio Páez (Cejap) llevó a cabo la operación Águila III, en contra de un presunto grupo de guerrilleros colombianos que operaban en la frontera entre ambas naciones y cuyo objetivo era bombardear el campo petrolero de Guapitas. Operación militar perfecta, de no haber sido porque dicha “Masacre de El Amparo” (como terminó pasando a los anaqueles de la vergonzosa historia venezolana), dejó a dos sobrevivientes, quienes aún hoy siguen afirmando una verdad de perogrullo: los 14 tripulantes de la embarcación no eran sino unos pescadores de la zona, quienes fueron contratados para dirigirse específicamente al caño La Colorada, donde la pesca era buena y así garantizarse una paga decente. Su único delito quizá, más allá de las botellas de ron, fue creer en la buena voluntad del contratista, aliado del poder y quien terminó intentando expiar las culpas a punta de casas y sobres con billetes –igual que el gobierno.

Sobre esta masacre trata la ópera prima de Rober Calzadilla, escrita por Karin Valecillos, adaptando su propia obra teatral. Sin embargo, el tratamiento dramático, estético e ideológico de Calzadilla no se enfoca en la dicotomía clásica de presentar víctimas y victimarios para apuntar dedos acusatorios.

El Amparo trata más bien, de cómo una serie de pobladores –los del referido pueblo– asimilan y aceptan los hechos y sus versiones. El filme pone a sus personajes, a accionar –conscientemente o no– las diversas acepciones del verbo amparar: favorecer, proteger, valerse del apoyo o protección de alguien o algo, defenderse, guarecerse.

Los pobladores, los dos sobrevivientes, el comisario de la paupérrima estación de policía, el contratista y dueño del pueblo, los militares, la prensa, la fiscalía, diputados y, por sobre todo, las mujeres, pasan los días flotando entre protegerse –y proteger sus intereses– y para ello establecer alianzas no siempre moralmente aceptables. O la opción de defenderse, guarecerse, con la única arma y trinchera de la obstinada verdad de su afirmación: somos pescadores, somos pescadores; no son guerrilleros, no son guerrilleros.

En este ampararse constante transcurre la narración del filme. Una narración donde no pasa nada más, donde el conflicto es mínimo, porque el interés por el hecho que lo suscita llega tarde, a destiempo, incomprensible para estos sujetos olvidados de dios, lamentablemente no del poder.

Pero ese no pasar nada del filme se refleja la manera en cómo hemos construido nuestra memoria, las lógicas que operan para jerarquizar lo que debe ser nombrado y lo que no.  A nadie parece importarle mucho nada. Cada quien se va agenciando su amparo como puede. Y nada se juzga como heroicidad o renuncia. No hay lealtades o traiciones. Tampoco hay responsables.

Cuando no hay responsabilidad sobre nuestras acciones, se evita caer en el concepto cristiano de la culpa, que pide sacrificios, inmolaciones y venganzas, pero jamás justicia. Pero también, como consecuencia directa, nos libra de toda inocencia. No ser conscientes de bajo qué sombra nos amparamos, no nos exime de la postura tomada, del dolor causado, de la indiferencia que pasará como norma al texto escolar y los anales de la Historia.

No se puede vivir en un amparo eterno. Ni en lo personal, ni en lo social. Y el cine es uno de los mecanismos más influyentes en la construcción de memoria: jerarquiza temas, personas, hechos y lugares; y también invisibiliza, construye silencios, zonas de oscuridad. Definitivamente, la cámara no sirve como amparo, pero sí como aparato que naturaliza y legitima lo es posible de ser visto y narrado.

En este sentido, El Amparo se hermana con las últimas producciones venezolanas de éxito en festivales internacionales, que atestiguan – (in)conscientemente y al amparo de la libertad creativa– la imposibilidad de nombrar y representar la Venezuela actual. En ese sentido, son hijas y deudoras de un momento histórico, que ya veremos cómo lo juzgará la historia.




Un corto venezolano obtuvo una mención en Tribeca

El cortometraje venezolano Salta, dirigido por Marianne Amelinckx, obtuvo una mención especial del jurado en el Festival de Tribeca, en Nueva York.

Es una película sobre una joven que va a una piscina y piensa en los retos que plantea la vida. La directora es estudiante de la Escuela de Medios Audiovisuales de la Universidad de los Andes en Mérida, Venezuela.

“Visceral, profunda y conmovedoramente emotiva, y exquisitamente construida. Una matizada revisión del amor y del seguir adelante, después de la congoja”, expresó el jurado en el veredicto.

La película ganadora de la competencia internacional de largometrajes de ficción fue Son of Sofia, escrita y dirigida por Elina Psykou, de Grecia, Bulgaria y Francia.  Guillermo Pfening fue el mejor actor por su papel en Nadie nos mira, una coproducción de Argentina, Colombia, Brasil y otros países, dirigida por Julia Solomonoff.

Retouch de Kaveh Mazaheri, de Irán, recibió el galardón al mejor cortometraje de ficción.

Ve la lista completa de ganadores del Festival de Tribeca.




ENConversa: la calidad del cine venezolano

La Escuela Nacional de Cine de Venezuela realizó un conversatorio sobre la calidad actual del cine nacional y la posibilidad de mejorarla. Participaron Iván Zambrano, coordinador del Foro del Cine Venezolano; Bernardo Rotundo, presidente del Circuito Gran Cine y el crítico de cine y profesor de la ENC Pablo Gamba.

Se llevó a cabo en la librería Lugar Común, en Caracas, debido a la preocupación creada por la disminución de 60% en la asistencia a las películas venezolanas en 2016. La cifra supera el 35% de reducción general de la taquilla, atribuible a la situación económica del país.

El conversatorio fue registrado en un video por estudiantes de la escuela.




Un premio para Venezuela en el Bafici

El proyecto del film venezolano El retorno del Sr Roque Thielen Hedderich a la isla Akare-Meru fue premiado en el Bafici.

La película que dirigirá Jorge Thielen Armand recibió el galardón Arte en el Laboratorio de Producción del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente.

Tendrá como protagonista a Jorge Thielen Hedderich, padre del realizador. Actúa también en La Soledad, filme venezolano que participa fuera de competencia en el festival, en la sección de óperas primas.

Relatará el regreso del personaje al Amazonas, debido a la crisis económica del país. Allí intentará superar el alcoholismo y reconstruir un campamento turístico que tuvo que abandonar hace 12 años. Luego buscará unirse a un viejo amigo, que está dedicado a la minería, lo que le llevará a sumergirse en un mundo oscuro.

Este es el primer año en el que se realiza el Laboratorio de Producción en el Bafici. Los otros proyectos premiados fueron Cordillera de Felipe Carmona Urrutia, de Chile; Los tiburones de Lucía Garibaldi, de Uruguay; El rostro de la Medusa de Melisa Liebenthal, de Argentina, e Hijo mayor de Cecilia Kang, del mismo país.

También fueron galardonadas en el Buenos Aires Lab cinco películas en fase de postproducción: Marilyn de Martín Rodríguez Redondo, de Argentina y Chile; El día que resistía de Alessia Chiessa, Temporada de caza de Natalia Garagiolla y Veteranos de Lola Arias, de Argentina, y No coracao do mundo de Gabriel y Maurilio Martins, de Brasil.

Visita la página del Bafici.

Lee la entrevista a Jorge Thielen Armand en ENCine

Lee la nota sobre La Soledad de Pablo Gamba

Lee la nota de Patricia Kaiser




Un largometraje de animación venezolano en Annecy

Pequeños héroes, el primer largometraje de animación venezolano, formará parte de la selección oficial, fuera de competencia, del Festival de Annecy.

Es el certamen más importante del mundo por lo que respecta a la animación.

La película es una producción de la Villa del Cine dirigida por Juan Pablo Buscarini. El cineasta argentino ha sido el realizador de El ratón Pérez (2006) y El inventor de juegos (2014), entre otros filmes.

Pequeños héroes tiene como protagonistas a tres niños que ayudan a Simón Bolívar en la guerra de Independencia de Venezuela. El guion es de Enrique Cortés, escritor de El ratón Pérez. Patricia Velásquez está entre quienes hacen las voces de los personajes.

El Festival de Annecy se realizará del 12 al 17 de junio. Visita la página web para conocer todo los filmes seleccionados.